divendres, 9 de setembre de 2016

El trabajo es un derecho fundamental


El derecho al trabajo, se reconoce en las normas fundamentales de los derechos humanos como son la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966 entrada en vigor en 1976),  así como en textos internacionales como la Carta social europea (1961), el Protocolo de San Salvador (1988), la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (1981), y en textos nacionales como son las Constituciones de numerosos países.

Apenas hace 400 años que el feudalismo y la servidumbre de la edad media, fue remplazado por el capitalismo y su sistema salarial, mucho antes con los egipcios, romanos y griegos estaba el sistema esclavista.



Durante millones de años, los seres humanos vivían en comunidades, todos cooperaban para cazar, recoger o producir lo que necesitaban para vivir, y se educaban o se divertían para hacer la vida más interesante. El trabajo era una experiencia satisfactoria para todos, sé hacia para el bienestar común.

En la Revolución francesa de 1848,  se reconoció el derecho al trabajo para todos los ciudadanos, y  la jornada laboral en 10 o 11 horas día. En los Estados Unidos, en tiempos de la Revolución Industrial, las jornadas diarias eran de 12 a 14 horas, si excedían de las 18 horas de trabajo, el patrón se arriesgaba a que le aplicaran una multa. Sin embargo, ya desde 1829, se venía tratando de limitar la jornada laboral adaptando la Regla Benedictina a 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas para la casa.

Pero no fue hasta finales de Mayo del de 1886 cuando varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas, con motivo de una huelga en Chicago los días 1, 2 y 3 de Mayo  en la que participaron 200.000 trabajadores (hubieron muertes), en ella entre otras se reclamaba la jornada de 8 horas. El primero de Mayo quedo como Día Internacional de los Trabajadores, es la fiesta mundial del movimiento obrero mundial.

En España la jornada de 40 horas semanales se aprobó en 1982, entro en vigor a mediados del 1983.

El Derecho del Trabajo o Derecho Laboral, aparece con la Revolución Industrial o Primera Revolución Industrial, fue el proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino Unido, que se extendió unas décadas después a gran parte de Europa occidental y Norteamérica.

La actual constitución española en su Art. 35 establece que “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”.

El trabajo es un derecho fundamental ¿Que pasa cuando en un estado no hay medidas suficientes para generar empleo digno y estable?

En estos últimos años, el debate en España se ha centrado en las medidas para salir de la crisis económica y social que surgió tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera. Sin embargo, el país hay un importante retraso en términos de empleo y bienestar que tiene raíces profundas y se inició mucho antes de la actual crisis, señala Raymond Torres director del servicio de estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Para él, la economía española tiende a generar menos empleos que otras economías europeas. Si se considera un ciclo completo —que incluye la fase expansiva y la de recesión—, la tasa de crecimiento del empleo es tres veces inferior a la de países como Alemania, Austria o Francia. De hecho, en el momento de mayor crecimiento, la tasa de paro se situó alrededor del 8%, una cifra que muchas economías europeas considerarían un problema grave. Además, los puestos de trabajo han sido cada vez más precarios. Ya antes de la crisis, la tasa de temporalidad era la más alta de la Unión Europea. Más de un 22% de los trabajadores son pobres según los criterios de la Unión Europea, seis puntos más que la media de la zona euro. Como consecuencia, cada español dispone de una renta un 30% inferior a la media de los países europeos más avanzados y esa brecha, lejos de cerrarse, se ha ampliado desde la creación del Euro. 

Para R. Torres, la clave es la productividad, para crear empleo hay que aumentar el tamaño de las pymes y digitalizar las Administraciones, habla de la necesidad de preparar a los trabajadores para el nuevo modelo de crecimiento pasa por la puesta en macha de programas de formación que se ajusten a las necesidades de las empresas, tal y como se ha hecho en otros países. Suecia, por ejemplo, cuenta con programas de formación en tecnologías de la información diseñados por los propios empleadores.

En España el problema del desempleo es el estructural (consecuencia de desajustes entre el mercado de trabajo y el modelo productivo), mucho más difícil de erradicar. Rafael Doménech y Javier Andrés han situado la tasa de paro en España desde 1978 en nada menos que el 14,9% de la población activa en media del periodo. También el profesor Samuel Bentolila recuerda que la tasa de paro estructural, según datos de la Comisión Europea, cayó del 17,5% en 1993 al 12% en 2005, pero posteriormente subió hasta el 20% en 2014. Bruselas ha estimado que continuará creciendo hasta el 21% en 2019, lo que refleja claramente los problemas a largo plazo del mercado laboral, y que no son nuevos.

Si bien últimamente los datos son de una mejoría en el empleo, el trabajo que se genera es precario, los altos índices de desempleo favorecen la precariedad laboral. Son muestra de ello, que  las horas extraordinarias no cobradas por los trabajadores alcanzaron el año pasado su máximo desde 2008, cuando estalló la crisis. Cada semana de 2015 se trabajaron una media de 3,5 millones de horas fuera de la jornada laboral que no se retribuyeron. Más de la mitad de todas las horas extraordinarias no fueron abonadas, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA). Y esto ocurrió con menos horas trabajadas y menos ocupados que siete años atrás.

El Estado no sólo está obligado a satisfacer este derecho fundamental, además debe garantizar los medios. Para un gobierno debe ser prioritario garantizar la estabilidad y el derecho al trabajo digno y estable. Hacen falta políticas activas que generen empleo digno y estable, también a falta de trabajo son  necesarias políticas pasivas  de empleo para quienes pudiendo y queriendo trabajar, no puede hacerlo, estas son las prestaciones por desempleo y los subsidios, tienen por objetivo mantener las rentas de quienes no tienen empleo, para evitar situaciones de pobreza y exclusión social.

Un país democrático al servicio de la ciudadanía tiene la potestad y el deber de garantizar, ante todo, la subsistencia de todos sus miembros.

Lo más urgente para crear empleo es evitar que se destruya, se necesita un plan de choque, son muchas las propuestas que han hecho al respecto, a continuación hacemos referencia a algunas de ellas (clicar en cada una para ir al enlace):

RaymondTorres:LaClaveEsLaProductividad 

Informe Consejo Económico Social, medidas para paliar el desempleo de los mayores de 45 a 64 años

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