dilluns, 12 d’octubre del 2026

Cine y desempleo: Las películas esenciales solo la precariedad laboral



Perder el empleo es mucho más que dejar de recibir un salario. Cambian las rutinas, la seguridad económica, las relaciones y, en ocasiones, la imagen que tenemos de nosotros mismos. Cuando la búsqueda de un nuevo empleo se prolonga, afloran la incertidumbre, la ansiedad, la pérdida de autoestima y el aislamiento, lo que sitúa a la persona en un riesgo real de exclusión social.
El cine ha contado el desempleo desde perspectivas muy diferentes, el drama y la denuncia social, el humor y la ironía, los problemas familiares o la lucha cotidiana por volver al mercado laboral. Historias de fábricas que cierran, personas que esconden su situación, familias que aprenden a vivir con menos y trabajadores que intentan encontrar una nueva oportunidad.

Aunque cada película aborda una realidad diferente, muchas coinciden en una idea, el desempleo no afecta solamente a la economía también puede transformar la vida, las relaciones y la percepción que una persona tiene de sí misma.

Cuando perder el empleo cambia la vida

La pérdida del trabajo altera profundamente la vida cotidiana. No desaparece únicamente una fuente de ingresos. También desaparece una rutina, determinadas relaciones, un nivel de vida y la sensación de seguridad.

«The Full Monty» (1997), de Peter Cattaneo, aborda esta realidad desde el humor. Un grupo de trabajadores de Sheffield que ha perdido su empleo decide organizar un espectáculo de striptease para conseguir dinero. Detrás de las situaciones cómicas aparecen la falta de oportunidades, las dificultades económicas y la necesidad de recuperar la confianza en uno mismo. La obra ganó el BAFTA a Mejor Película en 1998 y estuvo nominada al Óscar en cuatro categorías, entre ellas Mejor Película y Mejor Dirección.

También «Dick y Jane en Ladrones de guante blanco» (2005), dirigida por Brett Ratner, utiliza la comedia para mostrar cómo la pérdida repentina del empleo puede poner patas arriba una vida aparentemente estable. Cuando Dick pierde su trabajo, su familia descubre hasta qué punto su bienestar dependía de una situación laboral que parecía segura.

El humor permite acercarse a una realidad difícil sin restarle importancia. Porque incluso detrás de una comedia sobre el desempleo hay una cuestión muy seria ¿Cómo cambia nuestra vida cuando desaparece aquello que dábamos por seguro?

Cuando el trabajo forma parte de nuestra identidad

Para muchas personas, el trabajo representa mucho más que una nómina. La profesión, el cargo, el reconocimiento y los años de trayectoria forman parte de la identidad personal. Por eso, quedarse sin empleo puede sentirse también como perder una parte de quienes somos.

«The Company Men» (2010), de John Wells, lo muestra con claridad. Bobby Walker pasa de disfrutar de una vida cómoda y de una posición profesional reconocida a encontrarse de repente fuera del mercado laboral. El despido afecta a su economía, aunque también a su autoestima, a sus relaciones y a la imagen que tenía de sí mismo.

En «Meantime» (1983), de Mike Leigh, el desempleo aparece ligado a la frustración y al deterioro de las relaciones dentro de una familia de clase trabajadora. La falta prolongada de oportunidades afecta a la autoestima y al sentimiento de utilidad. Producida para televisión, la cinta ganó el Premio del Jurado Ecuménico en el Festival de Cannes de 1984 y fue reconocida en el Festival de Cine de Londres.

Ambas producciones permiten plantear una pregunta que va más allá del salario ¿Qué ocurre cuando durante años hemos construido una parte de nuestra identidad alrededor del trabajo y, de repente, ese trabajo desaparece?

Cuando perder el empleo se convierte en un secreto

No todas las personas viven el desempleo de la misma manera. Para algunas, reconocer que se ha perdido el trabajo resulta especialmente difícil. La vergüenza, el miedo al juicio ajeno o la presión por mantener una apariencia de normalidad terminan por empujar a ocultar la situación, incluso a la propia familia

En «busca de la felicidad» (2006), de Gabriele Muccino, muestra esta realidad a través de Chris Gardner, un padre que lucha por salir adelante mientras se queda sin casa y sin ingresos estables. Basada en una historia real, recibió una nominación al Óscar a Mejor Actor para Will Smith y un Globo de Oro en la misma categoría, además del NAACP Image Award a Mejor Película.

Por su parte, «El empleo del tiempo» (2001), del aclamado director francés Laurent Cantet, lleva esta premisa al límite de la psicología social. Inspirada libremente en hechos reales, la cinta sigue a Vincent (Aurélien Recoing), un ejecutivo que, incapaz de confesar a su esposa y amigos que ha sido despedido, inventa un puesto ficticio en las Naciones Unidas. De este modo, pasa las jornadas vagando en su coche o rellenando las horas muertas en vestíbulos de hoteles, atrapado en una asfixiante red de mentiras financieras solo para conservar su estatus y encajar en un sistema que prioriza la profesión como único elemento de identidad.

«La vida de nadie» (2002), de Eduard Cortés, explora también la necesidad de mantener las apariencias y las consecuencias de ocultar una realidad que resulta cada vez más difícil de sostener.

Ocultar el desempleo funciona como un escudo temporal frente al juicio externo, aunque también aísla y añade una carga emocional difícil de sostener. El cine ha sabido retratar ese silencio y las consecuencias de intentar mantener una vida aparentemente normal cuando la realidad es muy diferente.

Cuando el desempleo se convierte en una lucha por sobrevivir

En otros casos, la pérdida del empleo no es un episodio temporal, sino el inicio de una situación mucho más grave. Sin ingresos, sin ahorros y sin una red de apoyo, la vida cotidiana se transforma en una carrera para cubrir necesidades básicas.

Perder un empleo suele marcar el comienzo de otra batalla para conseguir uno nuevo. Enviar currículums, acudir a entrevistas, competir con otras personas candidatas o aceptar trabajos por debajo de las expectativas, forman parte de una búsqueda que tiende a volverse especialmente difícil cuando se prolonga.

«Arcadia «(2005), de Costa-Gavras, lleva esta situación al extremo. Bruno Davert pierde su puesto de trabajo y, ante la dificultad de encontrar otro, llega a considerar que sus competidores son el principal obstáculo para recuperar su vida anterior. Con humor negro, el filme plantea hasta dónde puede llevar la desesperación provocada por una búsqueda de empleo prolongada. Recibió, entre otros reconocimientos, el Premio del Público en el Festival de Cine de Estocolmo y el premio a Mejor Película en el Festival de Cine de Bangkok, además de varias nominaciones a los César.

El coreano Park Chan wook hizo un remake reciente de «Arcadia», se titula «No hay otra opción» (2025).

En «Lloviendo piedras» (1993), de Ken Loach, Bob intenta conseguir ingresos mediante pequeños trabajos mientras trata de mantener a su familia. Retrata la precariedad y la dificultad de encontrar una salida cuando no existe un empleo estable.

«En un mundo libre…» (2007), también de Ken Loach, aborda la búsqueda de empleo desde otra perspectiva. Angie, después de perder su trabajo, crea una agencia de colocación y se introduce en un mercado laboral marcado por la temporalidad y la precariedad.

Y «La camarista» (2018), de Lila Avilés, recuerda que la lucha laboral tampoco termina cuando se consigue un empleo. Eve trabaja en un hotel y aspira a mejorar su posición y sus condiciones de vida. Su historia representa a quienes buscan progresar desde un trabajo exigente y poco reconocido.

Todas estas historias muestran que conseguir una oportunidad laboral es ser una lucha y que encontrar trabajo no siempre significa encontrar estabilidad.

Cuando volver al mercado laboral se hace más difícil con la edad

La edad, en muchas ocasiones, es una dificultad añadida cuando una persona pierde su empleo y trata de volver al mercado laboral. Esto se agrava al pasar de los 45 años. Son personas que cuentan con décadas de experiencia, aunque los estereotipos hacen que los procesos de selección no siempre valoren suficientemente los conocimientos adquiridos, la responsabilidad o la capacidad de adaptación.

«Yo, Daniel Blake» (2016), de Ken Loach, es especialmente significativa por la mirada comprometida del director hacia las personas que quedan fuera del mercado laboral y hacia las dificultades que encuentran cuando necesitan el apoyo de las instituciones. Daniel, un carpintero de 59 años, además de buscar trabajo, se enfrenta a un sistema burocrático que, lejos de facilitarle una salida, termina aumentando su sensación de desamparo. Recibió la Palma de Oro en el Festival de Cannes, vuelve a mostrar una de las constantes del cine de Loach, que es poner el foco en quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad y hacerlo desde una perspectiva profundamente social y humana.

Una mirada todavía más cercana a la dificultad de volver a trabajar a partir de cierta edad aparece en «La ley del mercado (La Loi du marché, 2015)», de Stéphane Brizé. Thierry tiene 51 años y lleva 20 meses en desempleo cuando consigue finalmente un trabajo. Durante ese tiempo ha encadenado formación, entrevistas y búsquedas infructuosas. Cuando logra incorporarse de nuevo al mercado laboral, descubre que conservar el empleo también implica aceptar condiciones difíciles. Vincent Lindon recibió el premio al mejor actor en Cannes por su interpretación.

En un registro muy diferente, «El becario (The Intern, 2015)», de Nancy Meyers, plantea la cuestión desde el humor y el optimismo. Ben Whittaker, un hombre de 70 años, decide volver a trabajar como becario sénior en una empresa de comercio electrónico. Su experiencia y sus conocimientos terminan convirtiéndose en una aportación valiosa para un entorno profesional mucho más joven. La cinta ofrece la perspectiva, de que la edad no tiene por qué ser un obstáculo y la experiencia puede convertirse en una ventaja.

Estas producciones permiten acercarse a una realidad que afecta especialmente a quienes han trabajado durante muchos años. Perder el empleo a partir de cierta edad, hace más difícil la vuelta al mercado laboral. La edad no elimina el talento, los conocimientos ni la capacidad de aprender. La experiencia aporta competencias profesionales, responsabilidad, autonomía y una visión construida durante años, si bien estos aspectos no son valorados, hay discriminación laboral por edad.

El cine como espejo de una realidad

Las historias sobre desempleo no cuentan siempre lo mismo. Algunas recurren al drama. Otras, al humor, la ironía o la denuncia social. Hay historias sobre fábricas que cierran, personas que esconden su situación, familias que aprenden a vivir con menos y trabajadores que buscan una nueva oportunidad.

Sin embargo, muchas coinciden en algo, perder el empleo no significa perder el valor de una persona.

El cine nos recuerda que detrás de cada cifra de desempleo hay una persona, una historia y unas capacidades que siguen existiendo.

Porque perder un trabajo no significa perder la experiencia, el talento ni las ganas de volver a empezar, aunque esto en muchas ocasiones se complica.

Otras películas que han retratado el desempleo

La relación entre cine y desempleo es mucho más amplia. Hay las que abordan directamente la pérdida del trabajo, otras se acercan a la precariedad, la búsqueda de empleo, los despidos o las consecuencias sociales de la inseguridad laboral.

Entre las producciones españolas destaca «Los lunes al sol» (2002), de Fernando León de Aranoa, una de las obras más reconocidas sobre las consecuencias personales y sociales del desempleo. La historia de un grupo de trabajadores que ha perdido su empleo refleja la pérdida de rutina, de autoestima y de perspectivas de futuro. Ganó cinco Premios Goya, entre ellos Mejor Película y Mejor Dirección.

«Recursos humanos» (1999), de Laurent Cantet, aborda los conflictos laborales y familiares que surgen alrededor de una reestructuración empresarial y de las decisiones que afectan a los trabajadores. La obra ganó dos premios César en 2001, entre ellos Mejor Primera Obra.

En «Up in the Air» (2009), dirigida por Jason Reitman, los despidos aparecen vistos desde el lado, en el que protagonista, que trabaja comunicando a otras personas que han perdido su empleo. El director plantea una reflexión sobre la deshumanización de determinadas formas de gestionar el trabajo.

«Ladrón de bicicletas» (1948), de Vittorio De Sica, uno de los grandes clásicos del neorrealismo italiano, muestra la desesperación de un padre cuya posibilidad de trabajar depende de recuperar una bicicleta que le han robado.

«Rosetta» (1999), de Jean-Pierre y Luc Dardenne, presenta la lucha de una joven por conseguir y conservar un empleo en un contexto de precariedad.

«Nomadland» (2020), de Chloé Zhao, sigue a una mujer que, tras perder su empleo y su vivienda, emprende una vida itinerante por Estados Unidos y encadena trabajos temporales. El filme muestra otra dimensión de la pérdida de estabilidad laboral y de la necesidad de adaptarse a una nueva realidad. Su reconocimiento fue excepcional, ganó tres Premios Óscar —Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz para Frances McDormand—, cuatro BAFTA y el León de Oro del Festival de Venecia.

Resulta imprescindible recuperar obras como «La clase obrera va al paraíso» (1971), de Elio Petri, sobre las condiciones laborales y la alienación;» El empleo» (1961), de Ermanno Olmi, centrada en la búsqueda del primer trabajo; y «Sorry We Missed You» (2019), de Ken Loach, que muestra cómo el empleo precario y la falta de seguridad desestabilizan a toda una familia.

Son solo algunos ejemplos de una larga lista de películas que han utilizado el trabajo y la falta de este para hablar de cuestiones que van mucho más allá del mercado laboral: La dignidad, la identidad, las relaciones personales, la desigualdad y la necesidad de sentirse útil y reconocido.

El cine, una vez más, nos recuerda que detrás del desempleo no hay solamente una cifra. Hay personas, experiencias, capacidades y vidas que continúan, incluso cuando el trabajo desaparece.

El desempleo es menor que hace unos años, pero se ha incrementado ese tipo de trabajo que no te permite vivir. Hoy el sistema ha llegado a la perfección: el obrero está obligado a explotarse a sí mismo. — Ken Loach

FUENTE:NoSoloCine.net

diumenge, 27 de setembre del 2026

Treballar en xarxa: compartir, aprendre i sumar

 


Una associació neix de la voluntat de diverses persones d’unir-se i posar en comú coneixements, mitjans i activitats per assolir unes finalitats comunes. Quan aquest compromís es complementa amb la coordinació i la col·laboració entre entitats, l’impacte de la tasca pot anar encara més lluny. Treballar amb objectius comuns permet intercanviar experiències i bones pràctiques, aprendre de les altres entitats, sumar esforços i posar en comú recursos i oportunitats que poden ser útils per a les persones.

Per a ASSAT50, aquesta manera de treballar és molt important. Per això, formem part de xarxes i espais de treball com la Xarxa Anàdromes, una xarxa d’inclusió sociolaboral de L’Hospitalet, aprovada pel Ple de l’Ajuntament el 26 de juliol de 2011, que constitueix un espai de coordinació entre entitats socials i institucions de la ciutat.

Aquest espai promou el treball en xarxa, l’intercanvi de coneixement i la millora de les actuacions vinculades a la inclusió social i laboral de persones en situació de vulnerabilitat, pertanyents a diferents col·lectius: persones amb diversitat funcional, persones amb trastorns mentals, persones desocupades de més de 45 anys i en situació d’atur de llarga durada, dones, joves, persones migrades i altres persones en situació de vulnerabilitat social.


Activitat a Xarxa Anadromes

La Xarxa compta amb un conveni de col·laboració, renovat el 2025, que estableix el marc de treball conjunt entre les entitats que en formen part, amb el suport i la coordinació de l’Ajuntament de L’Hospitalet.

Formar part de Xarxa Anàdromes ens permet ampliar les possibilitats de les persones de més de 45 anys que busquen feina, posant al seu abast informació, recursos i oportunitats que  arriban a través d’altres entitats.

Entre les activitats més destacades hi ha les Jornades per a l’Ocupació de L’Hospitalet, celebrades a La Farga Congress i organitzades per l’Àrea de Promoció Econòmica de l’Ajuntament. La primera edició es va celebrar el desembre de 2023 i la segona, l’octubre de 2025, amb el lema “Impulsa’t 2025”. Enguany, el 29 d’octubre, tindrà lloc Impulsa’t 2026, que serà la tercera edició.


Jornada Impulsa't 2025

Les jornades combinen diferents activitats i espais relacionats amb l’ocupació, com ara formació, networking i entrevistes amb empreses. En totes les edicions, les entitats de la Xarxa Anàdromes han disposat d’un espai propi per oferir informació, orientació i suport. ASSAT50, com a entitat de la Xarxa, hi ha estat present en totes les edicions.

ASSAT50 també forma part de l’Espai de Ciutadania de L’Hospitalet, creat l’any 2013 per iniciativa de diverses entitats de la ciutat, com un espai de participació, trobada i col·laboració del teixit associatiu. Les entitats que en formem part treballem en àmbits diversos, com l’educació, l’àmbit sindical, el treball, la sanitat, l’habitatge, l’atenció social, l’esport i altres àmbits d’interès ciutadà.

La participació en aquest espai permet compartir iniciatives, coneixements i recursos, organitzar grups de treball per plantejar propostes davant de diferents àrees de l’Ajuntament i contribuir, des del teixit associatiu, a donar resposta a les necessitats de la ciutadania.


Reunió d'Espai de Ciutadania, del passat dimecres

Entre les activitats que impulsa destaca la Setmana de la Solidaritat, que se celebra des de 2014 amb l’objectiu de conscienciar, generar reflexió i promoure una resposta col·lectiva i activa de la ciutadania. Cada edició centra el seu missatge en un tema d’actualitat; el 2025 es va dedicar a l’emergència climàtica. En el marc de la Setmana, el grup de Teatre d’ASSAT50 participa en l’acte d’inauguració amb una acció teatral relacionada amb la temàtica de cada edició.

També s’hi fan les concentracions “Volem acollir”, que se celebren l’últim dilluns de cada mes, a les 19 h, davant de L’Acollidora. Aquestes concentracions tenen com a objectiu reivindicar els drets de les persones refugiades, defensar una ciutat acollidora, solidària i inclusiva i donar suport a les persones refugiades i migrades. ASSAT50 hi ha participat en diferents ocasions, preparant i llegint el manifest.


Assat50, lectura Manifest

Més enllà d’aquests espais, participem en iniciatives com Eix 1+3 i 2es Oportunitats, i compartim experiències amb entitats com Codema45. Per a ASSAT50, totes aquestes relacions representen una manera de sumar capacitats i anar més enllà de la nostra pròpia associació. Ens permeten participar en projectes i accions conjuntes, conèixer altres experiències, accedir a recursos i formació, compartir oportunitats laborals i donar més visibilitat a la realitat de les persones desocupades de més de 45 anys, que sovint han de fer front a l’edatisme en l’accés al mercat laboral i a la manca de reconeixement de la seva experiència, coneixements i talent, valors que continuen sent essencials tant en l’àmbit laboral com en la vida en general.

Tot plegat contribueix a enfortir el teixit associatiu, impulsar la participació ciutadana i reforçar el compromís amb L’Hospitalet. Per a ASSAT50, treballar en xarxa significa compartir el que sabem, aprendre dels altres i sumar esforços per generar més oportunitats per a les persones del nostre col·lectiu.

Maria Hilda López Pérez
Presidenta d'ASSAT50

dilluns, 21 de setembre del 2026

Radiografía de las barreras invisibles en el mercado laboral: El talento no se jubila a los 50

 


El mercado de trabajo actual sufre una contradicción insostenible: mientras la esperanza de vida aumenta y la edad legal de jubilación se retrasa de forma progresiva, las oportunidades laborales caen en picado al cumplir los 50 años. Según los últimos informes del sector, cerca de la mitad de las empresas del país descarta de forma sistemática los currículums de profesionales sénior en las primeras fases de selección.

Desde la junta de ASSAT 50 vemos a diario que esta exclusión no responde a una falta de capacidad real de los trabajadores. Se trata del resultado directo de prejuicios culturales (edadismo), sesgos financieros obsoletos y estructuras organizativas rígidas que penalizan la experiencia.

A continuación, analizamos en profundidad cuáles son los supuestos "inconvenientes" que las empresas argumentan para no contratar a mayores de 50 años, y cuál es la realidad que la gestión moderna de equipos debería considerar.


1. Los falsos mitos: El peso del edadismo cultural

La mayoría de las barreras que imponen los departamentos de Recursos Humanos nacen de estereotipos infundados que se han normalizado en la cultura corporativa:

●      La supuesta "brecha tecnológica": Existe el prejuicio generalizado de que un profesional sénior es incapaz de adaptarse a los entornos digitales, metodologías ágiles o herramientas de Inteligencia Artificial. Se confunde el no haber nacido en la era digital con la incapacidad para dominarla.

●      La rigidez o "inflexibilidad cognitiva": Se asume que a los 50 años las personas ya han consolidado una forma inamovible de trabajar y que mostrarán resistencia al cambio o a nuevos procesos.

●      El choque generacional en el liderazgo: A muchos líderes jóvenes les incomoda o les genera inseguridad gestionar a empleados que tienen la edad de sus padres o que acumulan una trayectoria más larga que la suya propia. Para evitar esta fricción invisible, las empresas optan por no contratarles.

2. Los sesgos económicos: El coste frente al valor

Detrás de los sesgos culturales, operan cálculos financieros mal enfocados que penalizan al profesional experimentado:

●      La presunción de altas expectativas salariales: Las compañías asumen automáticamente que un perfil sénior exigirá una remuneración muy elevada. Muchas veces ni siquiera se abre el espacio para la negociación, prefiriendo perfiles júnior de bajo coste, aunque eso suponga una pérdida drástica de calidad en el resultado.

●      El descarte por "sobrecualificación": Se rechazan perfiles brillantes bajo el argumento de que "están sobrecualificados para el puesto". El miedo subyacente de la empresa es que el trabajador se aburra o abandone el proyecto en cuanto encuentre una opción mejor económicamente.

●      Políticas públicas desenfocadas: Históricamente, los incentivos fiscales y las bonificaciones estatales se han volcado con fuerza en el empleo juvenil. Aunque existen ayudas específicas para colectivos vulnerables, el marco regulatorio a menudo sigue distorsionando el mercado en favor de los menores de 30 años.

3. Dinámicas de estabilidad y salud corporativa

Por último, existen temores organizativos que las estadísticas desmienten con rotundidad:

●      El miedo a la falta de amortización: Se tiende a pensar que invertir en la formación y contratación de una persona de 50 o 55 años no es rentable a largo plazo porque se jubilará pronto. Sin embargo, se ignora que la rotación juvenil actual es altísima. Un profesional sénior ofrece una ventana de estabilidad y lealtad de entre 10 y 15 años de vida laboral útil, una cifra muy superior a la media de permanencia de los perfiles más jóvenes.

●      El mito del absentismo: Persiste la falsa creencia de que la edad está estrechamente ligada a un mayor índice de bajas médicas. Los datos generales de absentismo laboral demuestran que las bajas en el sector sénior suelen ser puntuales y asociadas a procesos muy concretos, mostrando incluso un nivel de compromiso diario superior.


Desmontando el prejuicio: El retorno de la inversión (ROI) sénior

Para corregir esta miopía laboral, las empresas deben empezar a ver el valor real donde antes veían un obstáculo:

El mito corporativo

La realidad del profesional 50+

"Están sobrecualificados y son caros"

Aportan resolución inmediata de problemas. Ahorran meses en curvas de aprendizaje y costes en consultoría externa.

"No durarán mucho en la empresa"

Buscan proyectos estables. Ofrecen un compromiso a largo plazo muy superior al de las nuevas generaciones.

"No dominan el entorno tecnológico"

Poseen un pensamiento crítico fundamental para aplicar la tecnología con criterio, ética y estrategia empresarial.

"Tienen vicios adquiridos y no se adaptan"

Cuentan con una alta inteligencia emocional y la resiliencia necesaria para gestionar crisis y entornos bajo presión.


Sus consecuencias: El desempleo sénior en España en cifras

●      Volumen total de desempleados: Más de 760.000 personas mayores de 50 años se encuentran en situación de desempleo en España.

●      Peso sobre el desempleo total: El colectivo de mayores de 50 años representa 1 de cada 3 personas en paro en el país.

●      Desempleo de larga duración: El 48,8% de los desempleados mayores de 50 años lleva más de un año en búsqueda activa de empleo. En el tramo global de mayores de 45 años, la tasa de paro de larga duración alcanza al 57,8% del colectivo.

●      Porcentaje de contratación: Del total de nuevos contratos que se formalizan en España, solo el 25% se destina a trabajadores mayores de 45 años.

●      Tasa de paro sénior: La tasa de desempleo para el segmento de población mayor de 50 años se sitúa en el 13,4%.

●      Comparativa internacional: España registra la tasa de paro sénior más alta de toda la Unión Europea.

Conclusión: Un riesgo que no nos podemos permitir

Prescindir del talento sénior no es solo una injusticia social; es un error estratégico y un lujo que ninguna economía productiva se puede permitir en pleno cambio demográfico. El verdadero riesgo para una organización no es contratar a un profesional mayor de 50 años; el riesgo real es diseñar equipos sin memoria histórica, sin capacidad de mentoría interna y vacíos de la experiencia necesaria para anticipar las crisis.

Desde ASSAT 50 seguiremos trabajando, concienciando y alzando la voz para lograr un mercado laboral integrador, donde lo único que defina el valor de un profesional sea su talento, su actitud y su aportación, y nunca su fecha de nacimiento.

Juan José Adell Montagut
Tresorer Junta Assat50

dijous, 17 de setembre del 2026

ASSAT50 participa en la jornada final del projecte europeu EDSAW



                                        
                                        Juan Jose Adell, Tresorer d'Assat50, participant a la jornada

El passat 3 de setembre, ASSAT50 va participar en la jornada final del projecte europeu EDSAW, celebrada al Castell de Cornellà, una trobada dedicada a reflexionar sobre les competències digitals i personals, l’aprenentatge al llarg de la vida, la inclusió i l'ocupabilitat de les persones de 50 anys o més.

La jornada va ser un espai de trobada i intercanvi d'experiències entre persones i entitats compromeses amb la necessitat de continuar generant oportunitats de formació i ocupació per a les persones de més de 50 anys.

Des d’ASSAT50 vam poder compartir la nostra experiència i les reflexions que, des de fa anys, desenvolupem en el nostre tasca amb persones desocupades de més de 45 anys. Una experiència que ens permet constatar que la formació, les competències digitals i personals i l'acompanyament són elements importants per reforçar l’ocupabilitat, especialment quan es produeix una situació de desocupació de llarga durada.

Un dels aspectes que considerem especialment rellevants és la necessitat que les persones de 50 anys o més puguin continuar formant-se i actualitzant els seus coneixements al llarg de la vida, sense que l’edat es converteix en una barrera. La transformació del mercat laboral i la creixent digitalització fan necessari facilitar una formació pràctica, accessible i vinculada a les necessitats reals de les persones i de les empreses.


La participació en aquesta jornada també ens va permetre conèixer altres experiències, compartir inquietuds i continuar establint vincles amb entitats que treballen en àmbits molt propers als d’ASSAT50.

Agraïm a M&M Profuture Training la invitació i l’organització d’aquesta jornada, així com l’oportunitat de participar en aquest espai de reflexió i intercanvi.

EDSAW és un projecte europeu que treballa per impulsar les competències digitals i personals de les persones de 50 anys o més, afavorint l’aprenentatge al llarg de la vida, la inclusió i la seva ocupabilitat.

Posa el focus en la necessitat d’oferir oportunitats de formació accessibles i pràctiques, combinades amb suport humà de proximitat, per ajudar les persones de més edat a afrontar els canvis del mercat laboral i la transformació digital.

En el marc del projecte s'han desenvolupat experiències i recursos que poden ser d'interès per a serveis d’ocupació, centres de formació, entitats socials, administracions i altres organitzacions que treballen amb persones de 50 anys o més.

Podeu consultar més informació sobre el projecte, els seus recursos i les seves conclusions a la seva web:

Des d’ASSAT50 continuem participant en iniciatives que contribueixin a visibilitzar el talent, l'experiència i les capacitats de les persones de més de 45 anys i a construir un mercat laboral més inclusiu, on l’edat no sigui una barrera per continuar aprenent i accedir a noves oportunitats laborals.

L’edat no ens atura, l’experiència ens avala.

Maria Hilda López Pérez
Presidenta Assat50



dimecres, 9 de setembre del 2026

Més 45: experiència i talent davant la discriminació per edat

 

Per a moltes persones de més de 45 anys, perdre la feina significa iniciar un període d’incertesa que pot allargar-se durant mesos o fins i tot anys. La dificultat per tornar al mercat laboral no respon necessàriament a una manca de capacitats o de voluntat per treballar, sinó que sovint està relacionada amb prejudicis i estereotips vinculats a l’edat. Una realitat que deixa fora del mercat laboral, persones amb una àmplia experiència i molt per aportar.

Les persones de 45, 50, 55 anys o més, mantenen plenament les seves capacitats físiques, intel·lectuals i professionals i estan en condicions de continuar desenvolupant una activitat laboral. Les millores en l’educació, l’alimentació, l’atenció sanitària i les condicions de vida han contribuït al fet que les generacions actuals arribin a edats més avançades amb millors nivells de capacitat i vitalitat que les generacions anteriors. Per això, no podem aplicar avui els mateixos estereotips que fa dècades.

El seu bagatge professional i vital és també un valor diferencial: experiència, coneixements, responsabilitat, autonomia, capacitat de resolució i compromís, juntament amb un profund coneixement del món laboral. Des de la nostra experiència a ASSAT50, constatem que aquestes persones es formen, actualitzen els seus coneixements i incorporen noves eines digitals, intel·ligència artificial i les competències que demana un mercat laboral en constant evolució.

El problema és que, a partir de determinada edat, moltes d’elles es troben amb una barrera que no té a veure amb la seva capacitat ni amb la seva voluntat de treballar: la discriminació per edat.

I aquí ens hem de preguntar: Què està fallant realment: les capacitats de les persones de més de 45 anys o un mercat laboral que no sap reconèixer i aprofitar el seu talent i experiència?

Una realitat que afecta més d’un milió de persones

Segons l’Informe del Mercat de Treball 2026: Persones de més de 45 anys, elaborat per l’Observatori de les Ocupacions del SEPE amb dades de 2025, a Espanya hi havia aquell any 11,4 milions de persones ocupades de més de 45 anys, més de la meitat del total de l’ocupació.

Tanmateix, més d’un milió d’aquestes persones es trobaven en situació de desocupació. Aquest col·lectiu representava el 58,3% de l’atur registrat i prop de tres quartes parts de l’atur de llarga durada.

A Catalunya, la situació és encara més significativa. Segons l’Observatori del Treball i Model Productiu, a finals de 2025 hi havia 189.582 persones de 45 anys o més en situació d’atur registrat, que representaven el 58,7% del total de l’atur a Catalunya. És a dir, pràcticament 6 de cada 10 persones aturades tenien 45 anys o més. A més, el 62% d’aquest col·lectiu es trobava en situació d’atur de llarga durada, amb més de dotze mesos sense feina.

Darrere d’aquestes xifres hi ha persones amb experiència que busquen feina, es formen i estan disposades a actualitzar-se i adaptar-se a les noves demandes del mercat laboral.

Aquesta és una de les grans contradiccions del nostre mercat laboral: les persones de més de 45 anys representen una part fonamental de l’ocupació i de l’experiència professional del nostre país, però quan perden la feina troben enormes dificultats per tornar-hi.

 On són realment les barreres?

Una de les principals és l’edat. Encara que no aparegui expressament en una oferta de feina, moltes persones del col·lectiu perceben que, a partir de determinada edat, deixen de ser considerades per a determinats llocs de treball. S’associa injustament l’edat amb una menor capacitat d’adaptació, quan experiència i capacitat d’aprenentatge no són conceptes incompatibles.

Una altra barrera és la digitalització. És cert que algunes persones poden necessitar actualitzar les seves competències digitals. La resposta, però, no ha de ser considerar-les menys ocupables, sinó proporcionar-los les eines necessàries per adaptar-se.

L’edat no és una barrera per aprendre. Una persona de 45, 50, 55 anys o més pot aprendre a utilitzar noves eines digitals, intel·ligència artificial o qualsevol altra tecnologia necessària per desenvolupar la seva feina.

Per això, cal oferir formació, orientació i acompanyament personalitzat, en lloc d’excloure del mercat laboral persones que poden continuar aportant experiència i capacitat.

Formació per a l’ocupació

Els plans de formació ocupacional s’han d’orientar a les necessitats reals del mercat laboral, a les característiques de les persones i a les necessitats de les empreses. No es tracta de formar per formar, sinó d’oferir al col·lectiu una formació pràctica, actualitzada, de curta durada i vinculada a sectors i llocs de treball amb demanda real.

Aquest tipus de formació és especialment útil per a aquestes persones, que en molts casos tenen càrregues familiars, fills joves sense feina, hipoteques, lloguers, préstecs o altres despeses, i urgència de trobar feina, ja que la seva situació es pot veure agreujada quan s’esgoten les prestacions o els subsidis per desocupació. Per això, la formació ha de contribuir a millorar les seves possibilitats de reincorporació al mercat laboral com més aviat millor.

També considerem necessari estendre els programes de formació dual a les persones de més de 45 anys, un col·lectiu que hi té poques oportunitats d’accés, ja que tradicionalment estan orientats principalment als joves. La formació dual permet combinar la formació amb experiència pràctica remunerada en una empresa, facilitant l’actualització de competències, l’aprofitament de l’experiència professional prèvia i, alhora, una possible contractació posterior a la formació. D’aquesta manera, es pot facilitar una via més directa cap a l’ocupació estable

L’impacte de l’atur en la salut mental

Un altre aspecte que cal abordar és la salut mental. No trobar feina, especialment quan la situació s’allarga i es converteix en atur de llarga durada, pot tenir un alt cost per al benestar emocional. Amb el temps poden aparèixer pessimisme, angoixa, sentiment d’impotència i desànim, i també una pèrdua progressiva de confiança en les mateixes capacitats i un risc més elevat d’exclusió social.

Aquesta realitat queda reflectida en un informe recent de la Fundació Adecco, centrat específicament en les persones de més de 45 anys. L’estudi assenyala que, després de més d’un any sense feina, el 88% de les persones enquestades reconeix haver patit una pèrdua d’autoestima. També alerta que l’atur prolongat pot afectar la confiança, la motivació i el benestar emocional.

Per això, les polítiques d’ocupació han d’anar més enllà de la formació i la intermediació laboral i incorporar suport emocional, orientació, acompanyament i reforç de l’autoestima, especialment en les persones que formen part de l’atur de llarga durada.

Per tot el que s’ha exposat, des d’ASSAT50 sol·licitem als poders públics —Ministeri de Treball, SEPE,serveis públics d’ocupació de les comunitats autònomes amb competències en matèria d’ocupació— que:

  • Prenguin mesures per combatre la discriminació per edat en els processos de selecció i contractació.
  • Impulsin actuacions perquè les empreses reconeguin i valorin l’experiència i el talent de les persones de més de 45 anys.
  • Desenvolupin programes de requalificació i actualització professional pràctics, de curta durada i orientats a sectors amb demanda laboral.
  • Estableixin incentius per a les empreses que contractin persones desocupades de més de 45 anys.
  • Facilitin el contacte directe entre empreses i persones desocupades, amb processos de selecció que permetin valorar les seves capacitats i experiència.
  • Ofereixin una orientació laboral personalitzada, que ajudi a valorar l’experiència professional, preparar entrevistes, millorar el currículum i utilitzar els nous canals i eines digitals de recerca de feina, amb el suport necessari per reforçar la confiança i la motivació.
  • Incorporin mesures de suport emocional i atenció a la salut mental, especialment per a les persones en situació d’atur de llarga durada, amb l’objectiu de prevenir la pèrdua d’autoestima, la desmoralització i el risc d’exclusió social.

Una segona oportunitat

Si bé la prioritat ha de ser sempre la reinserció laboral, des d’ASSAT50 proposem estudiar una jubilació de segona oportunitat per a persones de 50 anys o més que, complint uns requisits objectius —com acreditar almenys 30 anys de cotització i trobar-se en situació de desocupació prolongada després d’haver participat activament en processos de formació, recerca de feina i recol·locació— no hagin aconseguit reincorporar-se al mercat laboral.

Després d’anys de cotització, esforç, formació i adaptació a les noves exigències del mercat laboral, quan l’oportunitat de tornar a treballar no arriba, el sistema també hauria d’oferir una sortida digna.

Perquè una societat que valora el treball també ha de valorar aquells que han treballat, han cotitzat i han continuat lluitant per treballar durant dècades.

L’experiència no caduca, el talent no té edat i complir anys no hauria de convertir-se en una barrera per continuar treballant. Per fer-ho possible, des d’ASSAT50 reclamem als organismes públics les mesures, ajudes i polítiques necessàries perquè les persones de més de 45 anys puguin continuar treballant i aportant la seva experiència i talent als llocs de treball i a la societat

Maria Hilda López Pérez
Presidenta d'Assat50

diumenge, 21 de juny del 2026

El mercat laboral de les persones de més de 45 anys el 2025: dades clau del nou informe del SEPE



El Servei Públic d’Ocupació Estatal (SEPE) elabora cada any un informe específic sobre el mercat laboral de les persones de més de 45 anys, considerat un dels col·lectius prioritaris per les seves dificultats d’inserció i permanència en l’ocupació.

Aquest informe forma part de la sèrie de l’Observatori de les Ocupacions del SEPE, un sistema d’anàlisi que agrupa estudis per col·lectius (joves, dones, persones estrangeres, persones de més de 45 anys, entre d’altres) i que es consolida com a línia estable d’estudi del mercat laboral a partir de finals dels anys 2000 i especialment entre 2010 i 2012.

L’estudi analitza l’evolució de l’activitat, l’ocupació i l’atur, així com la contractació i les tendències per sectors, ocupacions i territoris. Les seves dades ofereixen una visió clara d’un fenomen que, lluny de ser puntual, s’ha consolidat com un repte estructural del mercat laboral.

Amb la crisi de 2008, l’atur de les persones de més de 45 anys augmenta de manera significativa. Entre 2007 i 2008 passa de 413.100 persones a prop de 600.000 persones, amb un increment proper al 50%. Aquesta tendència es manté en els anys següents i arriba al seu punt més crític el 2013, amb entorn dels 1,8 milions de persones aturades, pràcticament el triple que el 2008.

Tot i la recuperació parcial de l’ocupació en els darrers anys, el 2025 l’atur del col·lectiu continua sent el 58% del total de l’atur a Espanya, amb aproximadament 1,4 milions de persones en situació d’atur.

Si bé en els darrers anys, l’ocupació entre les persones de més de 45 anys ha evolucionat positivament, amb un augment de la contractació indefinida i una reducció de la temporalitat, fet que ha afavorit una major estabilitat laboral. El col·lectiu continua tenint més dificultats d’accés a noves oportunitats laborals que altres franges d’edat.

Segons l'estudi, el sector serveis concentra la major part de l’ocupació, especialment en àmbits com el comerç, les cures, la neteja, l’hostaleria o l’administració pública. Pel que fa al col.lectiu, en alguns d’aquests sectors existeix poc relleu generacional, fet que planteja reptes importants però també oportunitats si es reforça la formació i la requalificació professional.

L’atur de llarga durada continua sent un dels principals problemes d'aquestes persones, la reincorporació al mercat laboral és especialment difícil, sobretot en casos de baixa qualificació o llargs períodes d’inactivitat. Aquesta situació afecta amb més intensitat a les dones de més de 45 anys.

En conjunt, les dades mostren que les persones de més de 45 anys, sostenen una part essencial de l’ocupació a Espanya, però continuen enfrontant-se a barreres importants per accedir a noves oportunitats laborals, sent més de la meitat de l’atur total.

Tenint en compte el context, des de Assat50 creiem molt necessari reforçar polítiques actives d’ocupació, per millorar realment les oportunitats d’aquest col·lectiu, amb mesures com:

  • Programes de formació i requalificació professional adaptats a les demandes actuals del mercat laboral.
  • Incentius a la contractació de persones de més de 45 anys, especialment en situacions d’atur de llarga durada. 
  • Millora dels serveis d’orientació laboral personalitzada.
  • Lluita activa contra l’edatisme en els processos de selecció. 
  • Impuls de la contractació estable i de qualitat, reduint la precarietat. 
  • Reconeixement i valorització de l’experiència professional acumulada. 
En conclusió, les dades mostren que les persones de més de 45 anys sostenen una part essencial de l’ocupació a Espanya, però continuen enfrontant-se a barreres importants per accedir a noves oportunitats laborals.

Consulta l’informe complet al següent enllaç
 

Maria Hilda López Pérez
Presidenta d'Assat50