dilluns, 18 de novembre de 2019

Las personas jóvenes corren más rápido, las mayores conocen los atajos




Johannes Koettl , Economista de Global Protección Social y Laboral del Banco Mundial e investigador en el Instituto para el Estudio del Trabajo, ha escrito el libro “Envejecimiento dorado”, en que desarrolla las perspectivas para un envejecimiento saludable, activo y próspero en Europa y Asia Central , zona que tiene una de las poblaciones más antiguas. Detalla como en un mundo en que los mercados laborales son cada vez más dinámicos, muchas personas de edad avanzada temen ser dejados de lado y perder sus empleos que pasar a ser ocupados por personas más jóvenes y más activas. Pero esta preocupación realmente se justifica? La producción disminuye a medida que se envejece?

La respuestas a estas preguntas tienen importantes repercusiones, para saber hasta cuándo se pueden mantener a las personas mayores en el mundo del trabajo, Johannes Koettl junto con Wolfgang Fengler argumentan , que no solo se vive más años y en mejor estado de salud, sino además se tiene el potencial de trabajar durante más tiempo. Lo que solo ocurrirá si se tienen en cuenta las destrezas y habilidades adecuadas para el trabajo, desempeñadas a partir de una edad más avanzada. Es bastante obvio que el cuerpo humano se pone más lento y débil a medida que se envejece Pero qué pasa con el cerebro? Le importa eso a las empresas?



Para Johannes Koettl  esto necesariamente no ocurre . Las destrezas y habilidades de los trabajadores y trabajadoras mayores están cambiando más que deteriorándose y los empleadores (empresas) inteligentes saben cómo aprovechar las nuevas fortalezas de una fuerza laboral de una edad más avanzada. En primer lugar, si bien la fuerza física sin duda disminuye con los años, nuestros cuerpos en realidad —en el caso de algunas habilidades— tienen una notable capacidad de mantenerlas, siempre y cuando las usemos de manera regular. Un excelente ejemplo es la fuerza de agarre: para la población en general, esta alcanza el punto máximo a la edad de 35 años y luego se deteriora rápidamente. Investigaciones muestran, sin embargo, que esta fuerza se mantiene constante hasta los 65 años para las personas que trabajan en las cadenas de montaje.

En segundo lugar, y aún de manera más asombrosa, está la capacidad de nuestro cerebro de compensar la disminución de algunas habilidades con un aumento en otras. Es verdad que ciertas funciones básicas y cognitivas de alto nivel —principalmente la rapidez para procesar información y la memoria episódica— se deterioran con la edad. Pero hay otras capacidades —como la memoria semántica, el lenguaje y el habla— que mejoran con los años. Lo que es más importante, en el caso de algunas funciones que disminuyen, como la percepción (esto es, la capacidad de escuchar, sentir y ver), Existen arreglos fáciles y baratos!

Pero está claro que la ventaja más importante de las personas mayores es la experiencia, lo que se puede incluso observar en los patrones organizacionales en el mismo cerebro. Las personas jóvenes usan principalmente el hemisferio derecho del cerebro, el cual sabemos se encarga de procesar la nueva información. Hay  personas mayores que tratan de “imitar” a los cerebros de los jóvenes, pero fallan, porque al disminuir en ellas la rapidez para procesar información no puede seguir el ritmo de los cerebros más jóvenes. Por otro lado, hay personas mayores que usan un método diferente, usando ambos lados de sus cerebros, activando también redes en el hemisferio izquierdo. Estas personas  usan sus cerebros tan bien como los jóvenes, una interpretación es que estas—al tener más conocimientos—confían más en su experiencia cuando procesan nueva información. En vez de considerar toda la nueva información al momento de tomar una decisión, es posible que ellas extrapolen experiencias pasadas, descartando partes de la nueva información y siendo más eficientes con los datos que tienen, y finalmente estas personas logran tan buenos resultados como las jóvenes que tienen cerebros más poderosos. Las personas jóvenes , pueden correr más rápido, no obstante las mayores conocen los atajos. Al final, así hay personas mayores que llegan igual de pronto a la meta.

Por tanto, la clave es reconocer que las personas de más edad no están haciendo las cosas peor, simplemente las hacen de diferente manera. Ellas también tienen notoriamente perfiles distintos en términos de competencias socioemocionales. En general, son más meticulosas, agradables y más estables emocionalmente que las jóvenes, mientras las personas de más jóvenes están más abiertas a nuevas experiencias y son más extrovertidas.

Y lo que es más importante es que las empresas inteligentes están dándose cuenta de cómo sacar provecho al envejecimiento de la fuerza laboral. En Alemania, algunas empresas implementaron medidas, tales como formación de equipos de trabajo con personas de diferentes edades, asignando tareas de acuerdo a la edad y ajustes para las personas de más edad (algunas veces también más jóvenes) con más experiencia y con altos niveles de productividad. En un plano más amplio, existe evidencia también que los países con una fuerza laboral de mayor edad empiezan a especializarse en la producción de bienes y servicios en que se usan más intensamente las —así llamadas— habilidades en que se valora la edad. Además, la vida laboral está dando un giro hacia los trabajos administrativos, creando más oportunidades para las personas mayores. En otras palabras, el envejecimiento de la población está empezando a modificar las ventajas comparativas de los países, así los empleadores inteligentes son capaces de hacer negocios con estos cambios en las fortalezas, aprovechando los nuevos perfiles de habilidades —Y los atajos!— ofrecidos por sus trabajadores y trabajadoras de más edad.


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