dissabte, 2 de juny de 2018

Reducir el paro y mejorar los salarios deben ser prioridades para el nuevo gobierno



Según un reciente informa del Sindicato UGT, las personas mayores de 55 años han sido las que más han sufrido las consecuencias de las reformas laborales de 2010 y 2012, según pone de relieve un informe de que refleja cómo este colectivo ha sufrido con mayor dureza el desempleo y la precariedad.

El informe, titulado 'Mayores de 55 años en el mercado detrabajo español', muestra cómo, por un lado, este colectivo ha tenido que aceptar subempleos, temporales y parciales; muchos de ellos han sido golpeados por el desempleo y por el paro de larga duración; y han visto cómo su pensión se ha reducido año a año.

Paralelamente a este, según un informa del otoño pasado la Comisión Europea en su visión sobre la situación económica en la Unión, la recuperación económica se consolida. Lo que es una buena noticia. No obstante califica este crecimiento: «incompleto» y «atípico», al no venir acompañado de un crecimiento paralelo de los salarios. Especialmente en los países mediterráneos; entre los que esta España. Algo que no debería sorprender después de proponer durante años reformas laborales que inevitablemente implicaban contención, cuando no caída, de salarios.







El empleo mejora, pero la precariedad es alta (salarios bajos, jornadas reducidas, temporalidad), a España todavía le queda mucho para llegar a las cifras de otros países europeos como Reino Unido o Alemania.

Sobre los sueldos bajos, Anton Costas, Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, insiste en la necesidad de que estos aumenten, y que hay suficiente margen para ello. Para Costas el motivo de que la Comisión se preocupe por el estancamiento salarial, es que sin esa mejora salarial la recuperación económica difícilmente será sostenible,  el consumo de los hogares está lastrado por el pobre comportamiento de los salarios. El capitalismo funciona con el consumo de las clases medias y trabajadoras, no con el de los más ricos. Para que la recuperación económica europea y española se mantengan y que, además, vengan acompañadas de progreso social, la solución es  mejorar los salarios.

La sensación aquí es que la economía tiene dos velocidades: una para los indicadores macroeconómicos, que generan aplausos y elogios internacionales, y otra para los asalariados, que continúan con complejas condiciones laborales.



En el 2017, los sueldos en España crecieron cinco veces menos que en la zona euro, según público el pasado mes de Febrero Manuel V. Gómez en el diario El País, el salario por hora subió un 2% en la Eurozona y un 0,4% en España. 

El Banco de España advierte asimismo, que los sueldos no suben a pesar de la expansión económica. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, señala como uno de los grandes problemas de la economía nacional: la viabilidad del sistema público de pensiones. Para Linde «el proceso de envejecimiento» de la población española «requiere medidas cuya aplicación no debe demorarse». «Dado que es imposible, o muy difícil, cambiar las tendencias demográficas, será importante perseverar en las mejoras, en los sistemas educativos y las reformas institucionales y regulatorias que contribuyan a mejorar la productividad, favoreciendo o permitiendo mayor competencia», concluyó. 

España, es el tercer país de la UE donde más ha crecido el riesgo de pobreza desde 2008, según público Javier Salvatierra, en El País. El porcentaje de españoles en riesgo de pobreza y exclusión se situó en 2016 en el 27,9%, cuatro puntos y medio más que la media europea.

No puede haber recuperación económica total, si los índices de precariedad laboral y de pobreza son altos. Es necesario que el nuevo gobierno ponga en marcha medias para crear empleo estable con salarios que permitan vivir dignamente, así como un sistema público de pensiones donde estas se sostengan.

Estas medidas deben ser prioritarias para del nuevo gobierno, España no puede seguir siendo el segundo país (por detrás de Grecia) con más paro de Europa, y estar entre los países con trabajadores pobres, y con alta precariedad laboral.

Maria Hilda LOPEZ PEREZ
Presidenta Assat50


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