Si naciste entre 1965 y 1980, formas parte de la Generación X. La realidad puede golpearte actualmente con dureza; al alcanzar en este 2026, edades que oscilan entre los 46 y los 61 años, miles de personas —en su enorme mayoría mujeres— se encuentran atrapadas en un laberinto sistémico que las aboca a la exclusión.
La historia laboral de los primeros representantes de esta generación
comenzó de forma prematura: salir de la escuela a los 14 o 15 años y entrar
directa y discretamente (sin cotizar) en talleres, comercios o fábricas. "Nadie elige voluntariamente renunciar a sus
derechos de jubilación". En los años 80 y 90, la economía informal no
era una salida de emergencia elegida por el empleado, sino un sistema
estructural impuesto por las empresas que se normalizó a costa del futuro de los trabajadores.
Un informe histórico del Instituto de Estudios Fiscales (IEF) Biblioteca.ief demostró que entre 1980 y el año 2000, la economía sumergida en España subió hasta rozar el 21% de todo el PIB.
Caminando
sin “ton” ni “son”
Cuando el mercado laboral amagó con regularizarse con la
reforma laboral del 1984, hubo empresas que ignoraron que las reglas del juego
habían cambiado y seguían perpetuando la vulnerabilidad del trabajador.
Antagónicamente, otras muchas empresas vivían con el miedo constante de que el
trabajador acumulase demasiados
contratos seguidos y un juez declarase un “fraude de ley” (Artículo 15.3 del
Estatuto de los Trabajadores, Ley 32/1984 y Artículo 6.4 del Código Civil). La
respuesta de las empresas para evitarlo fue el despido preventivo: cada dos
o tres contratos a la calle. En busca de un nuevo empleo en un competitivo y
saturado mercado laboral.
Durante casi
dos décadas, el trabajo en "B" o las jornadas declaradas a media
jornada, (independientemente que fueran de más de 40 horas semanales),
sostuvieron la competitividad de sectores enteros a costa de un futuro
administrativamente invisible.
Otros enlaces relacionados:
Estudio Universitario ECONOMÍA SUMERGIDA Y FRAUDE FISCAL EN ESPAÑA, UN ANALISIS DE LA EVIDENCIA ENPIRICA: AnalisisEvidEmpírica
Artículo de Miguel Angel Malo en: Diarium. Universidad de Salamanca
Artículo en el Diario el Pais: EconomiaSumergida
Encadenando
crisis se llegó a la de 2008. Durante una década de
desmantelamiento económico, el cierre en cadena de miles de empresas destruyó
el empleo. No cotizar entre 2008 y 2018 tampoco fue una elección;
simplemente, no había puestos de trabajo disponibles.
Perdidos en el laberinto
Con la reactivación laboral, por el 2018, los geneteques (miembros Generación X) nacidos en la primera década ya habían cruzado la frontera de los 50 años. El mercado laboral postcrisis aplicó un edadismo feroz e implacable: pasar meses —o años— entre un contrato precario y otro, es la nueva normalidad para la también conocida como “La Generación Olvidada”.
El artista neerlandés
M. C. Escher, creo una
construcción o imagen que es un laberinto, que puede representar situaciones de
la vida en las que aun avanzando no encontramos una salida y acabamos
regresando al mismo punto.
Articulo relacionado:Assat50.Blog
La realidad,
para miles de estas “olvidadas” personas —mayormente mujeres—, al llegar al 2026
con edades entre 46 y 61 años, es que se encuentran atrapadas en una
encrucijada institucional
que las dirige directamente hacia su vulnerabilidad.
El sistema actual castiga doblemente la intermitencia. Cuando una persona encadena contratos precarios de pocos meses, se ve empujada a solicitar subsidios asistenciales (no contributivos), o verse privada de recursos. Al no tener el periodo de un año completo que generen la prestación contributiva por desempleo (el paro tradicional), se pierde la oportunidad de que el Estado cotice por esta durante los meses de desempleo. Cada bache laboral ensancha un vacío en su expediente ya imposible de llenar.
La resiliencia y esfuerzo de estos trabajadores por romper el muro del desempleo ha sido ejemplar. Se han reciclado, adaptado a la digitalización, formado en nuevas tecnologías, completado idiomas y adquirido competencias regladas. Sin embargo, la paradoja es perversa: pese a su implicación y preparación, no son contemplados en el mercado real. Su esfuerzo solo parece importar en los discursos corporativos de responsabilidad social o en los programas políticos diseñados para los que han montado un negocio captando subvenciones para la reinserción laboral. El dinero público fluye hacia los cursos de formación o reinserción, pero el empleo para los mayores de 45 solo llega esporádicamente, …y para los mayores de 55 rara vez llega.Articulo relacionado: Assat50.Blog
El panorama de cara a la jubilación legal es desolador. Para acceder a una pensión contributiva en España, la Seguridad Social exige un mínimo estricto de 15 años cotizados. Con una vida laboral fragmentada por la desregulación de los 80 y 90, la crisis de los 2000 y el edadismo actual, llegar a esa cifra antes del retiro formal es una quimera para miles de personas, reducidas a encadenar (como mucho) suplencias vacacionales o bajas de otros trabajadores.
La única alternativa que les espera es la pensión
no contributiva de jubilación, una prestación de carácter asistencial que
resulta una condena a la dependencia. Dado que la cantidad económica a
percibir sitúa automáticamente a las personas beneficiarias bajo el umbral de
la pobreza.
- El sesgo de género: Quienes sufren este escenario
de forma desproporcionada son las mujeres. Durante décadas compaginaron la
búsqueda de empleo con la necesidad de conciliar el trabajo reproductivo y
de cuidados, aceptando jornadas parciales y precarias que hoy destruyen su
autonomía económica en la vejez.
Haber trabajado toda una vida para sostener el país y
acabar abocados a una vejez sin derechos no es un fallo del destino: es la consecuencia directa de un sistema
que permitió la desprotección en el pasado y perpetúa la exclusión en el
presente.
Secretaria Junta Assat50



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